El arte saberse perfumar…

Seducir a través de una fragancia es, ante todo, lograr ser es  capaz de sublimar nuestro aroma natural. La genuina alquimia debe producirse entre nuestra piel y la fragancia que nos ponemos. Perfumarse es un arte, una forma de belleza placentera para nuestros sentidos, se trata de viajar a través de los aromas y conseguir que los demás viajen con nosotros. Cada fragancia olerá distinta en cada piel, la manera de perfumarnos, nuestra esencia, la manera en la que se funden son únicas.

Fotografía de Tradicionsilvestre.

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Como todo en esta vida los excesos no son buenos ni necesarios. Lo mejor es perfumarse en los puntos donde los médicos suelen tomar el pulso, ya que la sangre al bombear ayudará a que se difunda la fragancia de forma delicada; la propia circulación de la sangre bombea esas zonas durante todo el día y el flujo sanguíneo es mayor y es más fácil de aplicar por lo que el olor durará más tiempo; las mejores zonas a mi juicio son  por ejemplo unas gotas de perfume en la base del cuello, en la parte interior de las muñecas, en el hueco del codo y, detrás de las orejas, pero hay que hacerlo de manera sutil.

Por último dos pequeñas notas;  la primera, no se frota una fragancia, se destruyen las moléculas que lo conforman y su olor desaparece antes. La segunda y muy básica, es no aplicar una fragancia dos veces, aunque para nosotros parezca que ha desaparecido su aroma sigue ahí, ya la hemos hecho nuestra.

¡A perfumarse se ha dicho!

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