La rosa de China (Hibiscus rosa-sinensis ) es un arbusto de uso ornamental originario de ese mismo país que se cultiva abundantemente en parques y jardines especialmente en los climas templadocálidos, desde el nivel del mar hasta unos 500-600 m de altura, donde se aclimata con gran facilidad. Posee unas flores grandes, de color rosa, de consistencia firme, que carecen de olor.

La planta contiene ciclopropanoides, betasitosterol, malvalato y derivados metil e hidroximetilesterculaticos. Los brotes producen un mucílago compuesto principalmente de polisacáridos ácidos parcialmente acetilados. De las hojas se ha aislado también un mucílago, el llamado mucílago RL, compuesto principalmente de L-ramnosa, D-galactosa, ácido D-galacturónico y ácido D-glucurónico La antocianina principal de las flores es un derivado cianidinsoforósido. El néctar es rico en aminoácidos. En la corteza se ha aislado una fracción lipídica compuesta de ácidos laúrico, mirístico y palmítico.
Medicinalmente se han venido aprovechando tantos las hojas, de tipo perenne, como las flores, presentes durante todo el año en climas tropicales y subtropicales.
Tradicionalmente las flores se han utilizado para combatir la impotencia y para el alivio sintomático de los catarros bronquiales;
puede curar o calmar la tos y el dolor de garganta. Para ello, hay que consumir la flor de hibisco en forma de infusión.. Las flores y la corteza se ha empleado como emenagogo. Las flores y las raíces se utilizarían también para el tratamiento de las reglas menstruales abundantes. Los capullos florales son utilizados en el tratamiento del flujo vaginal o uterino. En pacientes diabéticos se ha administrado un capullo floral diariamente hasta la normalización de los niveles de glucosa en sangre.
A las hojas se le atribuyen propiedades estimulantes de la eliminación de la placenta después del nacimiento; también tendrían propiedades emolientes, laxantes y analgésicas. En algunas latitudes se utiliza una decocción de hojas aplicada en forma de loción para el tratamiento de la fiebre. Curiosamente, las hojas tiernas se utilizan en algunos lugares como sustitutos de las espinacas. La raíz es también comestible, pero excesivamente fibrosa. Esta parte de la planta se ha considerado tradicionalmente útil para el tratamiento de afecciones del cabello. Esta flor puede igualmente curar la piel, basta con aplicar una flor fresca sobre una picadura de insecto, o un absceso.

Hoy en día, la flor de hibisco se puede encontrar en forma de polvo, de infusión o de jarabe, y se vende en farmacias y tiendas de aromaterapia y herbolarios. La flor de hibisco ofrece un sabor un tanto ácido, su textura se parece a la del litchi y su gusto al de la frambuesa. El hibisco también se puede incorporar en las recetas de algunos platos. Por ejemplo existen los postres a base de hibisco, y sin olvidar que la flor fresca es ideal para la decoración culinaria.
La variedad blanca del Japon (Hibiscus syriacus Linn) se utiliza en Asia como calmante y antidiarreico.
En la India, lugar donde se encuentra la planta abundantemente, el hibiscus rosa-sinensis se utiliza para el control temporal o permanente de la natalidad. Una encuesta llevada a cabo en Trinidad y Tobago indica que esta planta se utiliza para distintas afecciones inespecíficas de la mujer, incluyendo dismenorrea.