La clemátide (Clematis Vitalba) es una planta sarmentosa, trepadora y vivaz; sus flores son de color pálido y con estambres prominente, florecen en verano y desprenden un tenue aroma. Los frutos son pilosos, con largos estilos a modo de plumones. Se distribuye por la región mediterránea, oeste y centro de Europa, la encontraremos en tierras húmedas y calcáreas, especialmente en terrenos sin cultivar. Fue bautizada popularmente en la Edad Media como la ‘hierba de los pordioseros’ porque estos se frotaban con la planta para auto-provocarse irritaciones y así llamar la atención al pedir limosna. La toxina (protoanemonina) que contiene toda la planta puede producir intoxicación generalizada por su absorción vía cutánea. Si se ingiere puede dar lugar a intoxicaciones graves

La clemátide contiene triterpenos, flavonoides, lignanos, cumarinas, alcaloides, aceite vólatil, esteroides, ácidos orgánicos, compuestos macrocíclicos y fenoles, El ingrediente activo principal de la parte aérea de la planta es el vitalbósido, una glucosilflavocumarina. Los extractos obtenidos de las partes aéreas de las especies de Clematis tradicionalmente se han empleado para el tratamiento de procesos inflamatorios, como distintos tipos de reumatismos y para combatir los estados febriles
El extracto de clemátide es irritante, tiene propiedades rubefacientes y vesicantes y se considera bacteriostático. La protoanemonina es una toxina habitual en la familia de las Ranunculaceas que le confiere una potente acción como rubefaciente y analgésico indicado para inflamaciones osteoarticulares en forma de pomada. La protoanemonina puede absorberse por vía epicutánea, por lo que puede dar lugar a intoxicaciones. Si se ingiere provoca gastroenteritis con despeños diarreicos, náuseas, lesión renal e incluso la muerte por parálisis respiratoria.

Aunque actualmente está en desuso por los riesgos potenciales de su utilización, la clemátide sigue aplicándose en homeopatía en forma de tintura hecha con los tallos, la hojas y las fibras frescas en erupciones cutáneas, inflamaciones de ganglios, gonorrea, e inflamaciones de los testículos.