La fresa. Propiedades medicinales.

El fresal – arragatze (Fragaria vesca L.) es una planta de la familia de las rosáceas. Su nombre botánico, Fragaria vesca, deriva del latín fragans, que significa «olorosa» y hace referencia a la fragancia que desprende. Aunque la fresa silvestre se conoce desde la época prehistórica y era consumida por griegos y romanos, no se empezó a cultivar esta fruta hasta el siglo XIII en Europa. Hoy en día podemos encontrarla durante todo el año gracias a los cultivos en invernadero, pero siempre son preferibles las fresas de temporada y de cultivo ecológico para evitar la presencia de plaguicidas.

La hoja desecada de diversas especies de Fragaria como Fragaria vesca L., contiene un 5-11% de taninos condensados (procianidinas B1, B2 y B5) e hidrolizables (elagitaninos como pedunculagina y agrimoniína), así como flavonoides (quercetina, kempferol), ácido ascórbico y salicílico emtre otros. Su contenido en taninos justifica su actividad astringente – antidiarreica, antiinflamatoria y antiséptica. Popularmente se le atribuyen también propiedades depurativas. El té usualmente se prepara a base hojas deshidratadas picadas. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprueba el uso tradicional de la hoja como diurético para el «lavado de las vías urinarias» y como coadyuvante en afecciones urinarias leves. Gracias a sus propiedades alcalinizantes y a su riqueza en calcio y potasio, la fresa facilita la eliminación de residuos del organismo como ácido úrico ayudando a prevenir  la gota, la litiasis biliar y alteraciones hepáticas.

Los taninos pueden irritar la mucosa gástrica. No se ha establecido la seguridad de su uso durante el embarazo, la lactancia y en niños menores de 12 años.

Las fresas poseen una notable riqueza mineral, especialmente de hierro y magnesio: por lo que es un alimento muy indicado en curas de remineralización y en el tratamiento de déficits nutricionales. El notable contenido en hierro de la fresa se ve reforzado por la elevada dosis de vitamina C, que posibilita una absorción más efectiva de este mineral, por lo que está ndicada en casos de anemia. La fresa es una excelente fuente de vitaminas C, K y ácido fólico. Por su contenido en potasio, aumenta la diuresis (la formación de orina) lo que contribuye a reducir la tensión arterial. Las fresas son además ricas en antocianinas (pigmentos responsables de su color) que ayudan a mantener en buen estado las paredes de los vasos sanguíneos y además mejoran la función de las plaquetas.

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