El aladierno (Rhamnus alaternus) es un arbusto perenne que puede llegar hasta los 5 m. de altura, de ramas grises a menudo espinosas con flores blancas que se agrupan en ramilletes axilares. Las hojas son alternas, coriáceas y lampiñas. El fruto es una drupa esférica pequeña de color rojizo o negruzco. La fructificación se produce entre el verano y principios del otoño. Forma parte de matorrales, frecuente en suelos pedregosos y en grietas de rocas. Los Rhamnus son arbustos complicados de identificar – el epíteto latino de esta especie hace referencia precisamente a esta incertidumbre; los griegos nombraban como Rhamnus a varios arbustos espinosos y como alaternus a los que eran siempre verdes, lo que no supone concretar mucho acerca de un arbusto perenne. Su madera se ha utilizado para la fabricación de mangos de herramientas agrícolas y pequeños utensilios; y como base para obtener carbón en el proceso de fabricación de la pólvora.

El Aladierno contiene antraquinonas, flavonas y pectinas. En medicina popular lo que más se utilizado han sido los frutos por su efecto laxante purgante, pero hay que emplearlos con sumo cuidado vigilando mucho la dosis ya que pueden irritar las mucosas hasta el punto de provocar hemorragias. Las hojas y corteza se han utilizado en infusiones y decocciones, así como en macerados por sus propiedades astringentes para curar hemorragias nasales, pequeñas heridas, llagas, y quemaduras e incluso en gargarismos contra las inflamaciones de garganta y las anginas.