La calabaza (Cucurbita pepo) es una planta herbácea anual de porte rastrero, con largos tallos ascendentes, que se caracteriza por sus zarcillos ramificados. Posee hojas con forma de corazón u obtusas y denticuladas y grandes flores amarillenta que florecen entre agosto y octubre. Su fruto es una baya comestible grande y carnosa de sabor dulce que se consume como verdura, preparándose hervida, cocida, frita; es rica en minerales, sobre todo potasio, vitamina C y β-carotenos, los cuales promueven la producción de vitamina A y funcionan como antioxidantes; además son muy valorados para la salud de la piel, la visión y la prevención del envejecimiento celular. En la pulpa esponjosa se ocultan las semillas; estas poseen un importante valor nutricional por su contenido en magnesio, cobre o zinc, entre otros. De esta planta se han seleccionado numerosas variedades de cultivo consiguiendo adaptarla a casi todas las regiones del mundo; esto, a su vez, le ha dado una gran variabilidad morfológica.

La calabaza fue una de las primeras hortalizas traídas del Nuevo Mundo y sus semillas se han empleado durante mucho tiempo en la medicina popular sobre todo por sus propiedades vermífugas – el aceite de semillas de calabaza se tomaba en ayunas para expulsar las lombrices intestinales. Hoy en día, el aceite de las semillas se comercializa para el tratamiento de la hipertrofia benigna de próstata gracias a sus componentes activos – los delta-esteroles. En cosmética se utiliza como tónico, el contenido en zinc de las pipas de calabaza es beneficioso para cuidar nuestra piel desde dentro y prevenir o mejorar casos de acné.
Entre los componentes del aceite extraído por expresión de las semillas de la calabaza podemos destacar: 45-52% de ácidos grasos insaturados (80%), principalmente linoleico y oleico, y ácidos grasos saturados (19%), palmítico y esteárico. Las propiedades vermífugas – antihelmínticas se atribuyen a un aminoácido cíclico (3-amino-3-carboxipirrolidina). Destacar la composición esterólica (glucósidos de ésteroles, glucósidos del espinasterol y el trienol correspondiente, además otros delta-esteroles (clerosterol, isofucosterol, estigmasterol, etc.) capaces de interferir en la conversión de la testosterona en dihidrotestosterona inhibiendo la enzima 5α-reductasa, ayudando así a proteger el aparato urinario masculino. Se suele comercializar en forma de cápsulas para mejorar la excreción urinaria y evitar los problemas de próstata. Tradicionalmente las hojas aplicadas de forma externa han sido utilizadas para aliviar irritaciones y quemaduras y la pulpa del fruto en decocciones para combatir inflamaciones intestinales. Por su contenido en grasas saludables, las pipas de calabaza están consideradas un alimento beneficioso para cuidar del corazón y contribuir a prevenir enfermedades cardiovasculares.
La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprueba el uso tradicional de las semillas de calabaza trituradas y otras preparaciones galénicas para uso interno para tratar las molestias miccionales asociadas a hiperplasia benigna de próstata y la vejiga vejiga irritable y molestias miccionales.