La protagonista de estos días, el crisantemo, una flor con mala fama por estar relacionada con la festividad de todos los santos, cuyo único pecado es el de florecer en otoño, en esta época. Forma un género botánico de más de 200 especies. El cultivo del crisantemo se remonta a China antes del 1500 aC. Una antigua ciudad china era llamada “Ciudad del crisantemo”. Después estas flores se introdujeron en Japón y el emperador adoptó el crisantemo como emblema del escudo de Japón. Es utilizado como símbolo nacional.

Fue el capitán francés Pierre Blancard quien trajó a Europa el crisantemo desde China. En 1789, se hizo con tres variedades de la flor sagrada del emperador, de las que dos no sobrevivieron al viaje. La otra floreció al año siguiente. El crisantemo empezó a reemplazar en las tumbas a las velas a mediados del siglo XIX. La costumbre no se generalizó hasta el primer aniversario del Armisticio de la Primera Guerra Mundial, el 11 de noviembre de 1919, cuando Clemenceau apeló a llevar flores a las tumbas de los caídos. El rito se asentó y se trasladó al Día de Difuntos.
El crisantemo es una hierba perenne que puede alcanzar el metro y medio de altura, cuenta con hojas verdes con tonos grisáceos, simples, alternas y con limbo lobulado Sus flores son grandes de diversos colores, y se agrupan en tallos. Aparecen con la llegada del otoño son fragantes y pueden tener una o dos capas de pétalos (simples o dobles) y sus colores varían desde el clásico blanco hasta el rosa, el rojo e incluso la mezcla de algunos de ellos (bicolores).
El crisantemo se conoce principalmente por su uso ornamental, son plantas que se adaptan muy bien al cultivo en invernaderos por lo que es posible tener flores durante todo el año. Es una de las flores cortadas más usadas en la elaboración de ramos- existe una gran variedad de crisantemos que ofrecen diferentes tipos de flores, desde el tipo margarita, a flores tubulares, anémonas, etc.

El té de crisantemo es popular por su sabor suave, similar al de la manzanilla. En la medicina tradicional china se ha usado desde la antigüedad para calmar una amplia variedad de dolencias – presión arterial alta, hipertiroidismo, trastornos respiratorios y nerviosismo.En la medicina tradicional china se valora por sus propiedades antiinflamatorias y relajantes.
En su composición encontramos compuestos fenólicos, glucósidos y ácidos orgánicos; es una fuente natural de flavonoides, antocianinas y otros compuestos antioxidantes beneficiosos para la salud. Además, se le atribuyen propiedades antiinflamatorias, sedantes y antihipertensivas.