La angelica sylvestris es una especie de hierba perenne con un olor aromático y un sabor acre-picante que puede alcanzar entre 1 y 2.5 metros de altura.
Tiene una raíz carnosa a partir de la cual comienza un tallo cilíndrico, ramificado y de color violeta.
Las hojas basales tienen largos pecíolos con segmentos elementales afilados y ovados, Las flores de pétalos de color blanco rosados o fuertemente purpúreos se agrupan en umbelas de hasta con 75 radios, pelosos o más raramente glabros que florecen de julio a octubre. La angélica silvestre la encontraremos en zonas húmedas y montañosas. Es nativa de Europa y Asia, crece usualmente en campos de cultivo, zonas boscosas y regiones templadas.
Las leyendas cuentan fue el arcángel Rafael quien presentó la planta a los hombres, que luego tomó el nombre de Angélica.
Los antiguos atribuyen a esta planta propiedades casi milagrosas: erradica la plaga, neutraliza los efectos de los venenos, prolonga la vida útil. En nuestros días, estas virtudes se han reducido enormemente y en la actualidad se emplea en fitoterapia como digestiva, carminativa y equilibradora. En Los Pirineos y pueblos del norte de España los tallos floridos se colgaban del techo para alejar de la casa los malos espíritus, la raíz se usaba como amuleto por los jugadores y se consideró un talismán para los niños pequeños.
En cuanto a su reconocimiento y sus posibles confusiones, de las numerosas especies (más de 100) que pertenecen al género Angelica, es posible encontrar, además de la A. sylvestris la A. archangelica, las dos especies son muy similares, difieren en algunos detalles, entre ellos el color del tallo – verde en A. archangelica y púrpura en A. sylvestris, y de las flores, blanquecinas y verdosas en A. archangelica y rosa en A. sylvestris.
Se han descrito equivocaciones; esta planta podría confundirse con la cicuta (Conium maculatum) extremadamente tóxica; recordar que la cicuta cuando se rompe desprende un fuerte olor a orina y que, si se mastica, se siente una sensación de ardor desagradable en la lengua que nos alerta y nos hace ser conscientes del peligro.

La parte de interés son las raíces y las semillas. Se recolecta en otoño, preferentemente ejemplares de suelos secos, que tienen mayor riqueza en sus principios activos. Se seca la planta al sol o a sombra, después se tritura y almacena el polvo en contenedores herméticos y de color obscuro. La angelica silvestre es menos rica en principios activos que su prima hermana la angelica archangelica, se ha descrito derivados cumarínicos, taninos, resina, almidones, azúcares y aceites esenciales.
Tradicionalmente se ha empleado en infusión como digestiva y carminativa ayudando a mejorar la digestión y reducir los gases y como emenagoga para regular el ciclo y reducir el sangrado. Otras propiedades menos estudiadas incluyen: remedio para el asma de origen nervioso y como ligero sedativo, especial para dolores de cabeza y migrañas. Puede provocar fotosensibilización y dermatitis de contacto.
Para su uso gastronómico se recolectan los pecíolos de las hojas y los ápices tiernos de las ramas y tallos frescos, para dar sabor a las ensaladas o cocidas, como guarnición de vegetales ligeramente amargos. Los tallos pueden ser confitados y comidos como dulces. Las semillas se usan para dar sabor a dulces y pasteles. En los países del norte de Europa, la angélica se usa ampliamente en la preparación de dulces y es particularmente apreciada la angélica confitada.