El helecho común, helecho águila (Pteridium aquilinum) es un helecho herbáceo perenne con un rizoma subterráneo profundo y grueso muy desarrollado que llega a alcanzar hasta un metro de longitud de color pardo y cubierto de vellosidades oscuras. Frondes muy grandes, alternas y pecioladas, con láminas tri o cuatripinnadas con pinnas ovoides y glabras en el haz mientras que en el envés son muy pilosas. Suele medir entre 1 y 1,5 metros y se distribuye de manera espontánea por todos los rincones del planeta, excepto en las zonas heladas y desérticas. Gusta de bosques con suelos ácidos, claros de bosques con humedad y proximidades de los cursos de agua. Hay colonias con más de 1.500 años de antigüedad. Pteridium aquilinum posee un arma biológica muy importante – sintetiza sustancias cancerígenas muy potentes, de efectos fatales sobre el organismo, prácticamente ningún animal herbívoro lo consume. Los frondes son tóxicos al consumirlos en grandes cantidades, presentan glucósidos cianogénicos (prunasina), flavonoides carcinogénicos (quercetina y kaempferol) y tiaminasa que destruye la vitamina B1 (tiamina). Se ha demostrado que los rumiantes alimentados con sus tallos y frondes sufren entre otras dolencias, cáncer de estómago, de esófago y vejiga, en una proporción altísima; incluso los humanos que consumen leche de vacas que han comido este helecho pueden verse afectados con una mayor incidencia de tumores de esófago y estómago. Otra de las armas de Pteridium aquilinum es su capacidad para evitar que otra vegetación le haga competencia – al margen de las coníferas y árboles de porte que conviven con él, prácticamente ninguna herbácea crece bajo el manto de su sombra. Su nombre deriva del latín – aquilinus, águila ya que la estela en el pecíolo recuerda una doble águila heráldica.

Con los rizomas tostados se elaboraba una harina muy rica en fibra que se mezclaba con otros rizomas y semillas. Los frondes solían emplearse para cama de ganado mezclados con brezos y fayas, obteniéndose un estiércol de calidad. También se empleaban las hojas de helecho para proteger las frutas en su traslado al mercado.
Se ha descrito su uso en medicina popular tanto del cocimiento del rizoma como de la decocción de la parte aérea como diurética y vermífuga para ayudar a expulsar los gusanos intestinales – se usó como parasiticida frente a nematodos, trematodos y cestodos. El rizoma se empleaba antiguamente como abortiva. Los emplastos de las frondes han servido para el tratamiento de golpes.
Hoy en día se desaconseja su administración debido a su potencial toxicidad. Puede provocar gastroenteritis, hematuria y broncoespasmos. Se han descrito numerosos casos de intoxicaciones graves relacionadas con la ingestión de preparaciones basadas en el rizoma a dosis consideradas terapéuticas.