La magia del otoño.

¿Algún otro enamorado del otoño por ahí? Días lluviosos…atardeceres granates, ocres…el aroma a tierra, humedad, hojarasca, setas… esos primeros fríos, un buen té. La lluvia que te cala por dentro y te lleva a perderte en una buena lectura. Castañas asadas, niebla, leña.
La magia del otoño

Tonalidades ocre, luces tenues, tímidos atardeceres, el silencio de la caída de las hojas, la magia del otoño es incomparable y única.

Entre el 20 y 23 de septiembre en el hemisferio norte tiene lugar el equinoccio de otoño, un evento astronómico que solo ocurre dos veces al año, ahora y en primavera – y que marca un punto de inflexión importante, el momento del año en el que el día y la noche tienen la misma duración en todo el planeta debido a que el Sol cruza el Ecuador celeste de la Tierra, logrando que sus rayos caigan de la misma manera sobre el hemisferio norte y el sur. Equinoccio – «aequinoctium»  (aequus nocta)  proviene del latín que podría traducirse como «noche igual». Un momento mágico sin duda.

Os preguntaréis cómo cambian de color las hojas en otoño y por qué se caen – conforme los días comienzan a acortarse, la ausencia de luz hace que la producción de clorofila se vaya reduciendo lo que nos permite abandonar el verde y ver los otros pigmentos de las plantas y sus respectivos colores – carotenoides (naranja), antocianininas (rojo) y flavonol (amarillo).

Al cambio de coloración le sigue la caída de las hojas. Las hojas de los árboles se caen para protegerse y poder sobrevivir las bajas temperaturas del invierno; a medida que la estación avanza, los árboles van cerrando todos los canales de y hacia las hojas para proteger sus ramas. Sin agua y nutrientes, las hojas se marchitan, se debilitan en sus tallos y caen. Ya en el suelo, se descomponen y sirven de composta para el mismo árbol. En resumen, árbol se deshace de sus hojas que de otra manera seguirían consumiendo el agua que necesita para mantener sus raíces vivas durante el invierno.

Las hojas de los árboles de hojas perennes tienen un recubrimiento seroso y tienen menos superficie, lo cual reduce la pérdida de agua, además de contener una sustancia química anticongelante que les permite a las raíces y a las hojas sobrevivir durante el invierno.

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