La gayuba, uva de oso, manzaneta, hembra de boj- azeri-mahats (Arctostaphylos uva-ursi) es una especie de arbusto perteneciente a la familia de las ericáceas, perenne, de apenas medio metro de altura, con tallos de corteza rojiza, tendidos y radicantes, que pueden llegar a medir 2 m. Las hojas son pequeñas, ovales, duras y lustrosas, de color verde brillante y las flores blancas o rosadas con forma de campanas que se reúnen en inflorescencias de tipo racimo. Los frutos son bayas diminutas, pequeñas esferas de color rojo vivo. La traducción de su nombre latino sería “uva de oso” haciendo referencia precisamente a la predilección de estos animales por sus frutos, de textura y sabor desagradables para el hombre. Lo encontraremos formando un tupido manto llegando a tapizar amplias zonas del sotobosque. Está resente en casi todo el hemisferio norte, en la Península abunda en su extremo oriental.

Las propiedades medicinales de la gayuba como antiséptica urinaria y diurética ya eran sobradamente conocidas en la Edad Media, y no faltaban en los recetarios de las boticas de los monasterios castellanos. Según la Farmacopea Europea la droga consiste en la hoja desecada, entera o fragmentada de Arctostaphylos uva-ursi con un contenido mínimo de un 7% de arbutósido respecto a la droga seca. Entre sus principales constituyentes encontramos: arbutósido o arbutina (8-10%), un heterósido hidroquinónico y además contiene taninos (10%), flavonoides y triterpenos. El arbutósido le confiere propiedades antimicrobianas con tropismo específico sobre el tracto urinario, debido a que se transforma en hidroquinona por la hidrólisis que realiza la flora bacteriana intestinal. También posee taninos con efecto antiséptico urinario y flavonoides con una leve acción diurética.
La Agencia Europea del Medicamento (EMA), aprueba su uso tradicional para el tratamiento de los síntomas de las infecciones leves recurrentes del tracto urinario inferior, como cistitis, uretritis y ureteritis, problemas de próstata en el varón, y leucorrea y vaginitis en la mujer, y como un buen remedio natural para evitar o prevenir la formación de piedras en el riñón. Tradicionalmente también se ha utilizado la gayuba como astringente, antidiarreica, hemostática y antiinflamatoria, y se ha indicado en uso externo para combatir inflamaciones bucales y oculares, y sobre heridas cutáneas.
La droga se administra en forma de infusiones o maceraciones en frío, así como en formas sólidas, por vía oral; se suele recomendar la toma durante un máximo de 2 semanas y no más de cinco veces al año.
A pesar de que la mayor parte de los principios activos se encuentran en las hojas, para elaborar los preparados se suele recomendar el uso de la planta entera, debido a que otros componentes de la misma vuelven la orina más alcalina (es necesario un pH aproximado de 8 para liberar la hidroquinona de sus conjugados). Su asociación con el brezo, resulta de especial interés en el tratamiento de los síntomas de la cistitis (como quemazón y dolor al orinar) y para prevenir las recidivas.

No se recomienda la toma conjunta con sustancias que acidifiquen la orina, ya que disminuyen el efecto antibacteriano de la planta. También la dieta influye en su eficacia y son preferibles las ricas en verduras y hortalizas que, en general, aumentan el pH, a las ricas en proteínas de carne y pescado que acidifican la orina. Conviene advertir a los pacientes que su orina puede tomar un color verde-marrón debido a la oxidación de la hidroquinona al contacto con el aire.
Debido a su elevado contenido en taninos, se ha descrito que en personas con el estómago sensible, el consumo de preparados de polvo puede inducir náuseas, vómitos y molestias. No se ha establecido la seguridad de su uso durante el embarazo y la lactancia, ni en menores de 12 años.