La cerraja. Propiedades medicinales.

La cerraja, cerrajón, lechecino, lechuguilla (Sonchus oleraceus) es una especie herbácea anual raramente bienal del género Sonchus perteneciente a la familia de las asteráceas. Su altura varía considerablemente pudiendo alcanzar alturas de 30 – 80 centímetros. Sus hojas poseen un aspecto muy característico, se puede decir que se dividen en dos segmentos; el primero de ellos consta de dos bordes triangulares; el otro segmento es una sola hoja en forma triangular, tienen los bordes dentados. Las flores son pequeñas, se agrupan en corimbos o ramilletes, cada uno con 5 flores y poseen un color amarillo intenso. La cerraja es una planta que puede florecer prácticamente durante todo el año. Los frutos son pequeñas cápsulas de color pardusco, y tienen la piel con numerosas arrugas muy finas.

La especie es nativa de la cuenca mediterránea y toda Europa. Ha sido introducida y se ha naturalizado en prácticamente el mundo entero donde, localmente, se ha tornado maleza de difícil erradicación – es una planta que puede adaptarse muy bien a todo tipo de suelos y ambientes – bordes de caminos, herbazales, lindes de cultivo, campos cultivados o incultos, paredes y muros. 

Sonchus deriva del griego sónkhos, sónkos (latín sonchus, soncos, sonchos) = era el nombre que Teofrasto, Dioscórides y Plinio utilizaban para referirse a este tipo de planta algo espinosa y comestible

Tradicionalmente se le atribuye a la cerraja cierta acción laxante, carminativa, colagoga, diurética y depurativa. Se utiliza toda la planta, en infusión, en ocasiones únicamente la sumidad florida o la raíz. Se ha descrito la presencia de alcaloides, antraquinonas, cumarinas, flavonoides (luteolina, cinarósido, quercetina, lupeol), lactonas y glucósidos sesquiterpénicos, taninos y esteroides. Si quieres profundizar en este tema, te invitamos a conocer más en nuestro curso de fitoterapia.

Se ha utilizado popularmente en el tratamiento de la fiebre, astenia, inflamación, reumatismo, infecciones, dolores en general, disquinesias hepatobiliares, e indigestiones. Localmente aplicada en forma de emplastos o cataplasmas a base de hojas para combatir infecciones en la piel, con la precaución de que el látex de la planta puede causar dermatitis de contacto.

Su sabor es agradable al paladar por lo que sus hojas se pueden consumir crudas en ensaladas, o bien se pueden cocinar como si se tratara de espinacas. El jugo que se prepara a partir de la raíz de la cerraja, se muele y tuesta, para finalmente obtener un extracto similar al café que puede tomarse después de las comidas. Aunque hoy en día su uso es parácticamente nulo, las infusiones y decocciones de hojas y raíces secas de cerraja se pueden usar como laxantes y diuréticas, su consumo moderado también ayuda como digestivo y depurativo.

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