Fin de año con una pizca de canela.

Además de ser un excelente condimento culinario y de sus propiedades medicinales como vigorizante, estimulante del apetito, carminativo, cicatrizante, antiespasmódico, antiséptico e incluso antiviral, la canela se ha usado mucho como un poderoso protector contra las energías negativas y los malos espíritus. Se cree que estimula la buena suerte, la fortuna y funciona como un afrodisiaco espiritual que despierta el deseo sexual y atrae el amor. En la antigüedad era una planta ofrecida a diosas como Afrodita en Grecia, Venus en Roma o Isis en Egipto. Me parece una buena compañera para terminar y empezar el año. Su aroma es persistente, cálido, suave, dulzón y y ligeramente picante.

Uno de los rituales tradicionales más conocidos para cortar las malas energías es quemar en un recipiente de barro tres ramitas de canela y tres cucharadas de azúcar morena, dejar que se queme y que su humo limpie nuestro hogar. Se cuenta que poner una ramita de canela en la puerta de casa, te protege de las envidias y de los malos augurios, que mezclar canela y miel tiene efectos para el amor y la pasión y que si espolvoreamos canela en los zapatos atraerá buena suerte sobre todo en el mundo laboral y de los negocios.

La canela procede de la corteza del canelo, un árbol tropical de hoja perenne originario de Sri Lanka. Hay que dos especies: el Cinnamomum aromaticum o cassia (la más comercializada actualmente) y el Cinnamomum zeylanicum o verum. Para obtener la canela, cada dos años se extrae la corteza interna, donde se hallan sus compuestos antisépticos y digestivos. Se deja fermentar durante 24 horas y se raspa la capa externa. Lo que queda, la capa interna, se enrolla y se deja que se seque.

La canela se consume en poca cantidad en polvo o en rama, no aporta apenas nutrientes, pero su aceite esencial es de alto interés, en su composición encontramos aldehído cinámico (65-70%), eugenol y el alcohol cinámico, además de taninos, betacarotenos, mucílagos, proantocianidinas, cumarinas, minerales y vitaminas A, C y del grupo B. La acción sinérgica de estos componentes le aporta un gran poder antiinflamatorio y antioxidante.

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