La pasiflora. Propiedades medicinales.

También conocida como la flor de la pasión, flor de Cristo o pasionaria (Passiflora edulis, Passiflora incarnata) es una atractiva planta originaria del sur de los Estados Unidos y México, trepadora, de tallos leñosos, que fue introducida en Europa por los europeos que viajaron al nuevo mundo seducidos por sus atractivas flores en cuyos órganos decían ver los instrumentos de la pasión de Cristo con los clavos el látigo y el martillo; de ahí su nombre.

Se cultivo como ornamental hasta el siglo XIX cuando se descubrieron sus propiedades somníferas, sedantes y antiespasmódicas, bien conocidas por los indígenas americanos.

Se utilizan las partes aéreas, las flores y las hojas, en infusiones de 20 – 30 gr de planta por litro de agua y se toman 2 – 3 tazas al día, incluso una más antes de acostarse.

Contiene flavonoides y alcaloides indólicos en su zona aérea que son los responsables de los efectos sedantes e inductores del sueño. No se sabe exactamente cuales son los componentes responsables de su actividad, posiblemente la actividad de la droga sea debida a un efecto sinérgico de todos sus componentes.

Induce un sueño natural, sin que se produzca somnolencia o depresión, por eso puede ser incluso administrada a niños. Además la pasiflora actúa como un ansiolítico suave, sin riesgo de dependencia y adicción. Se utiliza sobre todo para casos de insomnio, ansiedad y despertares nocturnos.


Entre otros usos menos conocidos de la pasiflora, se ha utilizado en procesos de deshabituación de alcohol y drogas ayudando a sobrellevar el llamado mono, como tratamiento complementario ayudando a disminuir la frecuencia y la intensidad de las crisis epilépticas y para calmar diversos tipos de dolores y espasmos.


La dosis recomendada para adultos, cuando se administra como sedante es de 0.5- 2 g de droga, 3- 4 veces al día; 1.- 2.5 g en 150 ml de agua/ día en forma de infusión 3/ 4 veces al día.


Se considera carente de toxicidad, contraindicaciones o efectos adversos, a pesar de ello no se recomienda su empleo concomitante con fármacos sedantes de síntesis como las benzodiazepinas. Ante la falta de datos de su empleo durante el embarazo y la lactancia no se recomienda su uso sin control facultativo, y tampoco en niños menores de 12 años.

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