Aromaterapia científica.

Como farmacéutica apasionada de la fitoterapia y de las plantas medicinales y perfumista, no podía dejar de hablaros de la aromaterapia. Creo que muchas veces mucha gente tienen un concepto equivocado de lo que implica y muchas personas ni siquiera han oído hablar de la aromaterapia científica. Para mi fue una verdadera satisfacción cuando irrumpió con fuerza en las farmacias, hace ya algunos años y desde el primer momento supe que había llegado para quedarse.

Yo quiero englobarla dentro de la fitoterapia que como os he explicado en multitud de ocasiones es el uso de las plantas medicinales que han demostrado actividad terapéutica avalada por estudios científicos y respaldada por siglos de uso tradicional, en el tratamiento de numerosas patologías y afecciones sobre todo de carácter leve y crónico. Cuando hablamos de fitoterapia nos referimos a las plantas medicinales, utilizamos a veces la planta completa y otras veces las partes de ellas más concentradas en principios activos que sabéis que suelen ser muchos y que actúan de una manera sinérgica. Cuando hablamos de aromaterapia nos estamos refiriendo a las plantas aromáticas y al uso terapéutico de los aceites esenciales y vegetales extraídos de ella por destilación, expresión y otra serie de procedimientos. Para que nos hagamos una idea, tan solo el 10 % del reino vegetal tiene la capacidad de sintetizar esencias. Los aceites esenciales de plantas aromáticas son productos con una concentración muy alta de ingredientes activos muy diversificados; no tienen exactamente las mismas indicaciones que las plantas enteras de las que proceden. Se localizan en distintas partes de las plantas: en la sumidad florida (lavanda, menta), en la corteza (canela), en la raíz (vetiver), en el rizoma (jengibre), en los frutos ( hinojo, anís verde) o en la madera (cedro). Representan aproximadamente entre el 0.1 – 1% del peso total seco de la planta y cumplen funciones defensivas en los vegetales por ejemplo frente al estrés hídrico, gérmenes, insectos etc.


Por otro lado, es importante comentar que cuando hablamos de aromaterapia no nos estamos refiriendo como muchísima gente piensa sólo al efecto que los aromas pueden producir en nuestro estado anímico, ni tampoco a un tema de perfumería, la aromaterapia científica es una ciencia médica. La difusión y la inhalación son sólo una parte de las formas de administración de las que disponemos. Como en fitoterapia, hoy en día podemos administrarlos vía oral, vaginal, rectal, nasal o auricular, además de la más conocida vía olfativa. Los aceites esenciales ofrecen muchas posibilidades de uso en diferentes formas galénicas: soluciones, cápsulas, geles, cremas, lociones oleosas, óvulos y supositorios.


La estructura de un aceite esencial es compleja y nunca posee una sola propiedad terapéutica sino varias. Por lo tanto, hay posibilidades de sinergia y potenciación que permiten la individualización de la terapia. Las plantas aromáticas curan o ayudan a curar, a veces muy rápidamente, no solo el cansancio, el insomnio, los dolores de cabeza, la gripe, la tos, las dolencias reumáticas o los resfriados, sino también muchas otras enfermedades. Químicamente hablando son mezclas complejas de diferentes componentes activos y por ello poseen acciones farmacológicas muy variadas. Son muy activos farmacológicamente hablando, ya que son productos extractivos muy concentrados. En las plantas nunca superan el 1% de su peso como hemos dicho antes, sin embargo para que nos hagamos una idea 1 g de aceite esencial equivaldría a unos 100 gramos de planta seca, que es bastante. Hemos de tener cuidado en su utilización y evitar la sobredosificación.


El primero en emplear el término “aromaterapia” fue un bioquímico francés, René-Maurice Gattefossé a principios del siglo XX, definiéndola como el uso de aceites esenciales de plantas aromáticas para tratar patologías y mejorar la salud y el bienestar. En aromaterapia se trabaja como en fitoterapia de una manera restaurativa, se busca restablecer el equilibrio de un organismo en su conjunto.


El uso de los aceites esenciales es milenario. Todas las civilizaciones han hecho uso de ellos, cada una de las plantas aromáticas presentes en su entorno. El conocimiento y el empleo de los aceites esenciales aúna a sus espaldas siglos de experiencia. Hoy en día prestigiosos laboratorios científicos y estudios rigurosos, respaldan sus propiedades y su potencial terapéutico hablamos como os digo de aromaterapia científica o aromatología.
Si algo caracteriza a la aromaterapia científica es la importancia de la calidad de los aceites esenciales y vegetales que utilizamos. Han de ser 100% puros, 100% íntegros, 100% integrales y quimiotipados.


Un aceite esencial de calidad es

100 % natural: sin desnaturalizar con moléculas sintéticas, agentes químicos emulsionantes o aceites minerales

100 % puro: libre de otros aceites esenciales relacionados, aceites vegetales, alcohol, trementina, etc.

100 % integral: no amputado, decoloreado, desterpenado, rectificado, sobreoxidado ni peroxidado.


Los aceites esenciales deben proceder imperativamente de plantas con certificación botánica, es decir, identificadas por dos nombres latinos, ya que el latín es el idioma universalmente reconocido en botánica.
Las distintas partes de una misma planta (flor, hoja, tallo, corteza, raíz, etc.) pueden producir diferentes esencias. Por lo tanto, es igual de importante especificar el órgano vegetal.


La importancia del QUIMIOTIPO – El quimiotipo es el documento de identidad de un aceite esencial. A.E.Q.T.

Un aceite esencial quimiotipado es una forma de clasificarlo que nos va a determinar la sustancia o molécula predominante, de modo que con ello se garantiza y define el componente principal del aceite esencial y se puede predecir sus resultados terapéuticos o cosméticos.

Se emplean técnicas de análisis químico muy potentes (cromatografía, espectroscopia de masas, etc.) que permiten identificar las composiciones moleculares de los aceites esenciales. Dependiendo del biotopo (sol, clima, composición del suelo, altitud, etc.), la misma planta puede segregar esencias bioquímicas muy diferentes. Dos quimiotipos del mismo aceite esencial no solo tendrán actividades diferentes sino también toxicidades muy variables.

Ejemplo:

Thymus vulgaris QT tuyanol: muy seguro de usar, bien tolerado por la piel

Thymus vulgaris QT timol: dermocáustico y hepatotóxico en dosis altas y prolongadas


Las características de los quimiotipos dependen a veces de la fase de desarrollo: cosecha antes, durante o después de la floración.

En la composición de los aceites esenciales también influyen y por lo tanto deben especificarse otros factores como el método de extracción, el método de cultivo y el origen geográfico.

La mayoría de los aceites esenciales se obtiene por destilación al vapor, sin desincrustante químico y a baja presión. La destilación es un proceso delicado que requiere experiencia y supervisión constante. Si queréis ya hablaremos detenidamente de esta forma de extracción tan importante en aromaterapia y perfumería.


¿Qué es un aceite esencial? es la esencia volátil que se extrae de las plantas aromáticas por destilación
¿Qué es un aceite vegetal? es un extracto lipídico de una planta oleaginosa, es decir, una planta cuyas semillas o frutos contienen lípidos.
¿ Qué es un hidrolato? El hidrolato aromático es un agua destilada vegetal. Procede al 100 % de la destilación por vapor. Se elabora con una fase acuosa recondensada y separada del aceite esencial, si lo hay.

El uso adecuado de los aceites esenciales puede hacer maravillas incluso en casos en los que otras terapias han fracasado o ser el complemento terapéutico perfecto. Sin embargo, como siempre os digo “ Por ser natural, no es inocuo”. Los aceites esenciales no están libres de producir efectos secundarios, contraindicaciones, incompatibilidades terapéuticas e incluso intoxicaciones. Mucho cuidado siempre con el empleo de aceites esenciales en situaciones especialmente vulnerables, embarazo, lactancia, patologías crónicas, polimedicados y niños muy pequeños. Siempre hay que consultar con un especialista. El desconocimiento y el uso anárquico puede exponer a incidentes con graves consecuencias. Además las esencias son muy muy concentradas. 2 o 3 gotas representan poco ante los ojos de algunos, excepto cuando se trata de aceites esenciales con un impresionante poder de acción.
Como siempre os digo queridos silvestres míos 😉 hay que hacer un uso responsable, usar productos de calidad certificada y avalada y recurrir a consejo especializado.

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