Entender y celebrar la Luna es conectarnos con nosotros mismos y nuestros propios ciclos. La luna igual que mueve las mareas nos afecta en nuestro humor y emociones. La luna llena de julio que ilumina con su luz las cálidas y tranquilas noches veraniegas, fue apodada por nuestros ancestros «Luna de bendiciones» pues decían traía por igual abundancia y cosechas para ricos y pobres.

Las tribus nativas americanas llamaban a esta luna llena de julio «Luna del ciervo» pues por estos días era cuando observaban que las astas de los ciervos macho, que se renuevan anualmente, empezaban a crecer.
Para otros pueblos esta luna recibiría otros curiosos nombres como «Luna del trueno» al ser julio un mes de las frecuentes tormentas eléctricas típicas veraniegas, «La luna Salmón» pues se dice que los cardúmenes de salmón gracias a la luz de esa luna, pueden nadar más rápido y profundo, así como La luna Baya, La Luna Frambuesa y según los indios cherokee, la luna del Maíz Maduro.