Equinoccio de otoño. Festividad de Mabon

Conocer los ritmos de la naturaleza y aprender a conectar con ellos nos puede ayudar a comprender mejor el mundo y las energías que nos rodean y a saber adaptarnos en cada momento.

Cada estación nos trae unas energías y un sentir diferentes. El equinoccio de otoño supone un punto de inflexión que iguala las fuerzas de luz  y oscuridad, a partir de este momento y conforme el otoño vaya cubriendo con sus tonos anaranjados y ocres nuestros días, la oscuridad y la noche irán ganando terreno.

El equinoccio de otoño tiene lugar entre el 20 y el 23 de septiembre en el hemisferio norte y con él damos la bienvenida a esta estación que nos acompañará hasta el 19 – 22 de diciembre, cuando comience la estación invernal con el solsticio de invierno. La palabra equinoccio deriva del latín y se traduce como «noche igual«. La particularidad de esta fecha es que el día tiene la misma duración que la noche, al igual que sucede con el equinoccio de primavera. Los dos polos terrestres se encuentran a la misma distancia del Sol, lo que hace que se proyecte la misma luz en ambos hemisferios. El equinoccio supone un punto de inflexión, a partir de este momento la oscuridad irá ganado terreno a la luz, y la noche robándole horas al día.

Todas las culturas y civilizaciones han sentido el equinoccio de otoño como un momento importante dentro del ciclo natural de la vida, para muchos era conocida como “tiempo de cosecha», «el banquete», o la “fiesta de la vendimia Es tiempo para celebrar la abundancia de la tierra y agradecer las cosechas. Para muchos pueblos el inicio del otoño era un momento para mirar hacia atrás, reflexionando sobre los esfuerzos del pasado y alegrándose por el trabajo bien hecho. Una tradición importante de esta época también incluía la vendimia, cosechar y pisar la uva, recolectar hierbas y hacer coronas de hiedra y avellano. Se comían vegetales, granos, y frutos de la época. Pensaban que junto con la cosecha se recogían las semillas que contenían la promesa de la nueva vida en primavera. Lo consideraban una etapa de serenidad. Gran parte de las festividades religiosas que celebramos en la modernidad tienen un origen pagano y muchas de estas antiguas celebraciones agrarias y conectadas con los ritmos de la tierra fueron absorbidas por el cristianismo . La Iglesia medieval cristianizaría esta festividad del equinoccio de otoño bajo la fiesta del Arcángel San Miguel que se celebra el 29 de septiembre.

Os animo a todos en estos días a que deis un relajante paseo por la naturaleza para disfrutar de los atardeceres en tonos ocres y del silencio que mece la caída de las hojas y a que miréis en vuestro interior y os dejéis inundar por este espíritu de renovación y agradecimiento. Ahora podréis encontrar el espino albar en fruto con sus pequeñas manzanitas, los escaramujos del rosal silvestre, el cornejo, las moras de la zarza… Podemos también crear un pequeño altar de agradecimiento y colocarlo en algún lugar de nuestro hogar en el que pueda permanecer por unos días para dar la bienvenida al otoño. Un rinconcito en nuestras casas que nos ayude a conectar con la energía de esta estación. No hace falta que sea el día del equinoccio, se trata de detener nuestras agitadas rutinas por un momento, y parar para ser conscientes del cambio. A mi me gusta preparar un pequeño altar en tonos ocres, marrones o anaranjados con algunos » tesoros de otoño» y tomarme una infusión caliente y dar la bienvenida al otoño.

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