Mis queridos silvestres, hoy quiero compartir con vosotros un pedacito de mi y de mis costumbres. Muchos ya me conocéis y sabéis de mi amor por las plantas y la naturaleza, y la importancia que para mi tiene amarla y aprender a conectar y fluir con sus ciclos.
En esta época del año, la energía de la muerte y de la decadencia nos acecha, nos acercamos a la festividad de Samhain, Todos los Santos, Halloween y la energía del ambiente es muy fuerte a la vez que los días se apagan con el caer de las hojas y los atardeceres otoñales.
Una bonita forma de vivir en familia este cierre de ciclo me parece elaborar lo que llamo un «tarro de otoño». Ir con nuestros pequeños a la naturaleza, recoger todos elementos que nos recuerden a estas últimas luces del otoño y que están cargadas con los últimos rayos de luz y guardarlas en un tarrito que colocaremos en nuestro hogar para que nos ilumine y nos recuerde que la luz volverá, con su fuerza y sus cosechas, pero que antes debemos ahondar en nuestra propia oscuridad para reconocernos y encontrarnos.
