La magia del otoño: merenderas y azafranes silvestres.

Hoy quiero compartir con vosotros estos pequeños regalos de otoño que permanecen escondidos en sus bulbitos toda la primavera y todo el verano, y es ahora cuando florecen con los primeros fríos y las primeras lluvias del otoño. No duran mucho y no siempre deciden aparecer en las mismas fechas, así que es una suerte tener el privilegio de disfrutarlas.

Hay varias especies de floración otoñal y flores de tonos morados apodadas con el nombre de “quitameriendas”,  como son el azafrán silvestre o azafrán loco (Crocus nudiflorus) ,el azafrán bastardo (Colchicum autumnale) y la merendera (Merendera Montana). Este curioso apodo «quitameriendas» hace referencia a que su floración anunciaba que las meriendas al aire libre tenían los días contados con la llegada del otoño y los primeros fríos y las noches más cortas. Estas flores eran una baliza estacional en el ciclo agrícola, su aparición en prados y pastos era para nuestros antepasados un bioindicador de que el verano tocaba a su fin y de que tocaba trasladar los rebaños hasta entonces en pastos de verano, de ahí que se la denominara “espantapastores”. En otros lugares también se les conoce como “sementeras” pues con su floración estas plantas marcaban también el momento de sembrar los cultivos invernales.

Mucha gente tiende a confundir estas especies, para diferenciarlas podemos fijarnos en que las merenderas (Merendera Montana) florecen quizás algo antes y nacen pegadas al suelo, mientras que los azafranes silvestres o locos presentan un fino tallo que puede alcanzar los 10- 15 cm de longitud.

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