6 curiosidades sobre el muérdago

El muérdago o visco (Viscum álbum) es una planta cargada de simbolismo e impregnada de tradiciones. Protagonista indiscutible de nuestras fiestas navideñas, considerada sagrada y ahuyentadora de malos espíritus. Es una planta perenne, que permanece verde todo el año, pero es en invierno cuando es más visible para nuestros ojos, al perder los árboles sobre los que se asienta sus hojas, dejándolo al descubierto.

1 – Es una planta hemiparásita, es decir, necesita un hospedador sobre el que crecer y absorber agua y minerales, pero, sin embargo, realiza la fotosíntesis por sí mismo. La raíz del muérdago se introduce en la corteza del árbol para llegar hasta sus vasos conductores y alimentarse de su savia. Para que una semilla germine es necesario que los pájaros se alimenten de las bayas blancas del muérdago, y luego las vomiten en las ramas de otros árboles (manzanos, abetos, álamos) sobre las que quedan adheridas gracias a su envoltura gelatinosa, y donde consiguen germinar.

2- Nuestros antepasados le atribuían un gran poder a esta planta por el hecho de ser una planta aérea que vive sobre otros árboles, sin tocar el suelo. En la Edad Media se usaba el aceite de muérdago como repelente para lobos. Tres bayas de muérdago engarzadas en oro eran un potente talismán que aseguraba la fortuna, el amor y la gloria y que nos protegía de las hadas traviesas, las enfermedades, la mala suerte y las pesadillas. Las leyendas cuentan que una ramita de muérdago llevada alrededor del cuello era un mágico amuleto contra los maleficios, siempre que no tocara la tierra después de haber sido separada del árbol, e incluso que usado como collar lograba que el portador se volviera invisible y que, al ponerlo encima de las cerraduras se lograba abrirlas.

3 – Esta planta fue considerada durante mucho tiempo por los antiguos como un remedio universal contra todo tipo de venenos, y tomado en infusión facilitaba la concepción y curaba la infertilidad. Tradicionalmente se empleaban sus hojas secas en infusiones y decocciones como diuréticas y depurativas para favorecer la diuresis y la eliminación de toxinas y, sobre todo, por su acción hipotensora. Antiguamente los cocimientos con hojas de muérdago se empleaban para tratar las crisis de histeria y epilepsia y aplicadas localmente en compresas sobre el pecho para aliviar la sensación de opresión y palpitaciones, y dolores musculares.

4 – Numerosos ensayos hablan ya de la actividad antitumoral y citotóxica de los extractos de muérdago; se emplean en medicina complementaria (oncología integrativa) para combatir los efectos secundarios de la quimioterapia y la radioterapia porque tienen grandes beneficios para los pacientes (devuelve el apetito, regula el sueño, tonifica el metabolismo, estimula el sistema inmunitario) y como coadyuvantes en el tratamiento de tumores superficiales y en la profilaxis de metástasis.

5 – Las bayas blancas del muérdago se deben desechar siempre, son altamente tóxicas por su contenido en viscotoxina, originando a las dos horas después de su ingestión dolores abdominales con diarrea y vómitos, que puede llevar a un cuadro de choque con muerte por parada cardiorrespiratoria. Se debe tener especial cuidado con niños y mascotas, y especialmente en los periodos navideños en los que se acostumbra a usar como adorno.

6 – Cuenta la leyenda que la tradición del beso navideño bajo el muérdago proviene de la mitología nórdica. El muérdago se asociaba a Freya, diosa del amor, quien tenía dos hijos, Balder y Loki. Este último causó la muerte del primero. Freya lloró desconsoladamente y sus lágrimas en contacto con el muérdago le devolvieron la vida a Balder. Como agradecimiento, la diosa decidió recompensar con un beso a los que pasaran por debajo del muérdago, asegurándoles protección eterna en la vida amorosa.

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