El inicio de agosto anuncia la primera cosecha. Lammas, Lughnasadh es una de las ocho grandes festividades o sabbats de La Rueda del Año y un punto importante en el ciclo de la energía de la naturaleza. El sol y las primeras cosechas nos invitan al agradecimiento y la celebración, a honrar a la tierra por su fertilidad, celebrar los esfuerzos realizados y pedir a los dioses una buena cosecha en el futuro. Esta festividad se celebra el primer día de agosto, aunque hay también quien lo celebra en el segundo plenilunio tras el soslticio de verano, que sería el punto medio entre el solsticio de verano y rl equinocio de otoño. Para los celtas es una festividad consagrada al dios celta solar Lugo. Simbólicamente, el Dios nace en Yule (21 de diciembre), es un niño en Imbolc (1 de febrero), un adolescente en Ostara (21 de marzo) y finalmente un adulto en Beltane (1 de mayo). Litha (23 de junio) marca el punto máximo de su poder, y Lughnasadh es el momento en que cuida las cosechas y los animales mientras se hace consciente de su mortalidad. Mabón (22 de septiembre) lo encontrará preparándose para su muerte, que ocurrirá en Samhain (31 de octubre).
Lammas es tiempo de recoger y también de podar, y a nivel interior es una buena fecha para reflexionar sobre que hemos aprendido a lo largo de este ciclo de crecimiento, qué queremos celebrar y qué necesitamos podar o sacrificar para avanzar. Es un tiempo de cambio de energía, de maduración interna, de recolección de los frutos en preparación para el invierno.

Son días propicios para realizar rituales mágicos de agradecimiento y conjuros que atraigan la buena suerte. En Lammas existía la bonita tradición de trenzar espigas, hacer muñecas de maíz y trigo, amasar panes y tortas, visitar campos o jardines y hacer comidas al aire libre con un buen pan. En estos primeros días de agosto, podemos para honrar este cambio de ciclo, salvaguardar algunas bonitas tradiciones como poner en la entrada de nuestra casa unas espigas de trigo o esparcir un poco de harina detrás de las puertas de toda la casa o en el alféizar de las ventanas. También podemos plantar las semillas de alguna fruta que hayamos comido. Podemos crear un pequeño altar que nos conecte con esta festividad y ofrecer a este espacio sagrado algún elemento de la naturaleza que evoque la abundancia de la Tierra y la cosecha dentro de ti y encender una vela en el centro como símbolo del fuego del Sol que madura e ilumina todo. Podemos también anotar en un papel nuestras habilidades y talentos, así como cosas que deseemos aprender, lo doblamos en cuartos junto a una vela amarilla mientras visualizamos como su llama potencia nuestros objetivos y al rato la quemamos.

Lammas era el día de agradecimiento a las deidades por los productos de la cosecha, especialmente del trigo, y muchos lo consideran el antecedente del moderno «Día de Acción de Gracias». Se dice que «Lammas» era el nombre cristiano medieval de la celebración que significa «loaf-mass», «bendición de los panes» o «misa de la hogaza». Antiguamente en esta fecha se horneaban las hogazas de pan elaboradas con el grano de la primera cosecha y eran ofrecidas en el altar. «Lughnasadh«, pronunciado «lúnesa», es el nombre antiguo que proviene del dios solar Lugo-Lugh, que significa Brillante, y se identifica con el Sol y con Mercurio. Era costumbre durante la Edad Media llevar a la iglesia un pan hecho con el trigo de la primera cosecha. Hoy en día, tanto las iglesias orientales como las occidentales evocan estas tradiciones y llevan a cabo entre el primer y sexto día de agosto la bendición del trigo y de las nuevas frutas.
Excelente artículo.
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Muchísimas gracias. Un abrazo silvestre. Feliz Lammas 😉
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