Estos días nos acompañará con su luz por las noches, la apodada Luna del Ciervo, luna llena que corona el punto álgido de nuestro verano. Su mágico nombre hace alusión a que es ahora el momento en que los ciervos macho comienzan a mostrar sus nuevas astas, aún cubiertas de terciopelo. En los calendarios agrícolas del hemisferio norte, esta luna marcaba antaño el punto de madurez del verano. El ciervo encarna el poder y la fuerza que nacen de dentro. Sus astas son todo un símbolo de renovación cíclica; cada año caen y vuelven a nacer, recordando que la fortaleza verdadera además de nacer de la adversidad y el crecimiento interior necesita aprender a transformarse. Esta luna del ciervo nos trae madurez, fortaleza, afirmación y decisión. Todo lo que venia tomando forma, es el momento de que prospere, se consolide o busque expandirse.

Feliz noche amigos silvestres lunáticos, no dejéis hoy de dedicarle una mirada a esta imponente luna si tenéis ocasión.
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