Hola a todos amigos silvestres,
Hoy os traigo una pequeña reflexión. Ya están colocadas las luces de Navidad en mi ciudad y los comercios están comenzando a llenarse de adornos y dulces navideños.. todo ello, me crea un sentimiento de urgencia que cada vez me gusta menos. Vivimos en sociedades que parecen empujarnos continuamente. Acaba una cosa y hay que pasar inmediatamente a la siguiente. Olvidando el presente, devorando el mañana. Ahora es el momento de saborear sin prisa el otoño. De disfrutar de esa perfecta tregua entre la luz y la sombra. De contemplar cómo las hojas caen sin resistencia, enseñándonos el arte de soltar lo que ya cumplió su ciclo. Es tiempo de abrigar las manos al calor de una taza, de respirar el aire limpio que trae el cambio y de recordar que la belleza no se encuentra en la velocidad con la que caminamos, sino en la capacidad de emocionarse por el camino.

MI próximo libro ya está en marcha y tiene mucho de esto… de aprender a disfrutar, pero también a reconocer y utilizar todos esos aliados que la naturaleza nos ofrece en cada momento. En cuanto pueda os contare más, pero de momento os dejo este pequeño “manifiesto” otoñal.
Un abrazo y feliz viernes🤗✨️🌱💚