Hola a todos amigos silvestres,
Esta semana celebraremos el equinoccio de otoño y con él la llegada de la nueva estación. Una estación exigente y compleja, pero muy necesaria y que nos enseña muchísimo. El verano se despide y lo hace regalándonos su último suspiro en cada fruto, en cada baya y en esa luz que comienza a inclinarse. Los animales comienzan a preparar sus refugios, los sonidos comienzan a apagarse y la naturaleza nos recuerda con cada hoja que regresa al suelo como todo ha de descender para volver a resurgir. Es el momento de comenzar a bajar el ritmo y mirar hacia dentro.

Para nuestros antepasados el tránsito hacia la oscuridad que suponía la llegada del otoño se traducía en una época de preparación literal e interna. Era el momento de terminar de recolectar las cosechas, cazar y llenar las despensas para poder afrontar los fríos que se aproximaban; al mismo tiempo, era momento de agradecer y hacer balance. Es tiempo de comenzar a analizar nuestras cosechas internas, celebrar los éxitos y abrazar los fracasos.
El día del equinoccio al atardecer podemos llevar a cabo este sencillo pero poderoso ritual:

🍁Escogeremos tres hojas caídas del suelo y en cada uña de ellas escribiremos con un lápiz o simplemente visualizaremos lo que sentimos que necesitamos dejar atrás, porque ya cumplió su función o porque no queremos seguir arrastrándolo en este nuevo ciclo.
🍂Enterramos estas hojas para que la tierra las transmute en nuevos propósitos y promesas.
🙏🏻Dedicaremos un pequeño instante a agradecer todo lo bueno que nos ha ocurrido este año y a aprender de todo lo menos bueno.
Feliz semana y un abrazo amigos silvestres.